viernes, 21 de marzo de 2008

El triple pecado de la gran banca privada

Crisis bancaria mundial
por Eric Toussaint, Damien Millet

Mientras que respetados bancos caen en bancarrota y enormes sumas de dinero se evaporan y desaparecen en las finanzas especulativas en varios países del Norte, mientras que los dirigentes de los principales bancos señalan que es una simple corrección del sistema, por supuesto, dolorosa pero no dramática. Pero para otros, como para los investigadores Damin Millet y Eric Toussaint, este comportamiento es la prueba irrefutable que la anulación de la deuda de los países del Tercer Mundo -que sería menos severa que la actual crisis-, no es una utopía sino una exigencia realizable.

Desde agosto de 2007, los bancos estadounidenses y europeos se encuentran bajo los focos de la actualidad debido a la grave crisis que padecen, y que hacen padecer a todo el sistema neoliberal en bloque. El monto actual de la devaluación de activos que se vieron obligados a efectuar supera los 200.000 millones de dólares. Diversos servicios de estudio de los bancos y experimentados economistas consideran que la factura superará el billón de dólares (1.000.000.000.000 USD) [1].

¿Cómo han podido los bancos construir tal montaje de deudas tan irracional? Los organismos de créditos hipotecarios concedieron préstamos a un sector de la población ya fuertemente endeudado. Las condiciones de estos préstamos, de alto rendimiento (para el prestamista), constituyen una auténtica engañifa: el tipo es fijo y razonable durante los primeros dos años, pero luego sufre un fuerte aumento. Los prestamistas afirmaban a los clientes que el bien que adquirían con el préstamo se valorizaría en poco tiempo dado el aumento de los precios en el sector inmobiliario. El quid de la cuestión es que la burbuja inmobiliaria finalmente estalló en el 2007, y los precios comenzaron inexorablemente a bajar. Como el número de impagos tuvo un considerable crecimiento, los organismos de crédito hipotecario comenzaron a verse en dificultades para reembolsar sus deudas. Para protegerse, los grandes bancos se niegan a conceder nuevos préstamos o prestan a un interés mucho más alto. Pero la espiral no se detiene allí, porque los bancos habían comprado un gran volumen de acreencias hipotecarias, y en gran parte fuera de balance, creando unas sociedades específicas llamadas Structured Investment Vehicles (SIV), las que financiaban la compra de deuda hipotecaria de alto rendimiento, transformadas en títulos (CDO, Collateralized Debt Obligations). continua: http://www.voltairenet.org/article156044.html