sábado, 9 de enero de 2010

La trama del vuelo 253 ¿Conspiración o metedura de pata?

Fuente: Post de Michael Collins para el 911Blogger, 9/1/2010 - El chico del calzoncillo bomba, Umar Farouk Abdulmutallab, es un terrorista curioso. Según parece, se sintió desilusionado de su privilegiada vida como hijo del presidente de un banco y miembro de la élite nigeriana. En lugar de continuar con sus estudios en Londres, se retiró a Yemen para aprender las formas de terrorismo inspiradas por Al Qaeda.

Farouk fue tan indiscreto que su padre informó a la embajada americana de que su hijo era un potencial terrorista, eso fue en noviembre. Un mes más tarde, consiguió subir a un Jumbo que se dirigía a Detroit para llevar a cabo una misión terrorista. A pesar de su experiencia en ingeniería, adquirida en el prestigioso Instituto de Económicas de Londres, Farouk fracasó en su misión. No pudo mezclar los explosivos para obtener los resultados deseados. Al parecer se le olvidó detonar el dispositivo explosivo en pleno vuelo, esperando hasta justo antes de aterrizar en Detroit para empezar con su cometido. Se acuerda y usa los productos químicos para crear una explosión a plena vista de los pasajeros.

Pero...¿qué clase de terrorista es éste? ¿Es esto lo mejor que puede hacer Al Qaeda?¿Es ésta la justificación para una manufacturada campaña de miedo basada en el peligro que Farouk entraña para “nuestras libertades”?¿O es este chico una especie de “campanero” en lo que sería un plan estúpido?
Perdónenme por mi escepticismo acerca de la perpetua estructura del poder pero hay una espectacular historia de mentiras inventadas por aquellos en el poder con el fin de llevar a cabo sus propios planes: Operación Northwoods, el incidente del golfo de Tonkín, los testimonios de perjurio sobre los niños de las incubadoras que fueron tirados al suelo y pateados por los soldados iraquíes en Kuwait para justificar la 1ª Guerra del Golfo, las mentiras de las armas de destrucción masiva anteriores a la 2ª Guerra del Golfo y otras más.

Poca gente está dispuesta a discutir estas profundas conspiraciones, bien como fenómenos reales o bien como influencia en la historia de nuestra nación. Las mentes inquietas que se adentran en los campos de minas son catalogadas como “teóric@s de la conspiración” y son apartad@s de las conversaciones públicas.

Pero Judith Miller lo cambió del todo. Esta mujer es la teórica de la conspiración suprema que fue apoyada y promovida por el New York Times. ¿Quién puede mentir mejor que Miller?

(Miller en el link de arriba decía que un desertor iraquí le contó que el programa de armas de destrucción masiva se estaba llevando a cabo en lugares secretos subterráneos, residencias privadas y bajo el hospital Saddam Hussein de Bagdad).