miércoles, 19 de mayo de 2010

Brusco cambio de la situación estratégica en el Medio Oriente

por Thierry Meyssan
El rediseño geopolítico del «Gran Medio Oriente» orquestado por los EEUU en esa región ha fracasado, dejando el campo libre a una nueva alianza, conformada por el triángulo Teherán-Damasco-Ankara. Y Moscú viene a llenar naturalmente la vacante que Washington había dejado. El viento ha cambiado de dirección y está soplando fuerte. Todo el equilibrio regional ha cambiado en unos pocos meses.



Cambia la situación en el Medio Oriente con el surgimiento del triángulo Turquía-Irán-Siria (de izquierda a derecha, los presidentes Gul, Ahmadinejad y Assad).
El equilibrio del Medio Oriente se ha visto enteramente modificado en el transcurso de los últimos meses. En primer lugar, han cambiado las posibilidades y las posiciones de varios actores.
Las fuerzas armadas israelíes, que durante decenios habían forjado una cadena de victorias, ya no logran controlar el teatro de operaciones. Sus ofensivas contra el Líbano (en 2006) y posteriormente contra Gaza (en 2008) demostraron el fortalecimiento de su poder destructivo, pero dejaron también constancia de que ya no pueden alcanzar los objetivos que se trazan, en los casos señalados la destrucción del Hezbollah y del Hamas. Además, el arsenal de las fuerzas armadas israelíes, a las que Estados Unidos provee todo lo que puedan necesitar, ya no les garantiza el predominio. Sus tanques, que fueron en el pasado la principal herramienta de la blitzkrieg israelí, son ahora vulnerables a los RPG rusos. La marina de guerra israelí se encuentra ante la amenaza de los misiles tierra-mar que China proporciona al Hezbollah y que ahora cuentan con sistemas que les permiten burlar las contramedidas–sistemas de los que no disponían en 2006. Y para terminar, el predominio de la aviación israelí no resistirá por mucho tiempo ante la proliferación de los S-300 rusos que están llegando a la región.
La cuasi independencia del Kurdistán iraquí orquestada por Estados Unidos, el desarrollo económico de ese cuasi Estado bajo tutela israelí y el apoyo –demasiado visible– que Estados Unidos aporta a los separatistas kurdos del PKK han obligado a los militares turcos a un completo cambio de posición. La alianza atlántica ya no parece garantizar la integridad territorial turca e Israel se convierte en un enemigo. Si bien Ankara trata de no incomodar a Washington, lo cierto es que el tono ha seguido subiendo en las relaciones con Tel Aviv, desde la confrontación entre Recip Erdogan y Shimon Peres en el Foro de Davos hasta el incidente diplomático relativo a la serie de televisión El Valle de los lobos.

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