domingo, 23 de mayo de 2010

La Razon: La misteriosa leyenda del club de los dueños del mundo


21 Mayo 10 - José Aguado

El Bilderberg se reúne en un hotel de Sitges con un secretismo que alimenta su misteriosa leyenda. Rockefeller, Ackermann, Bernanke, la reina de Holanda, la Reina Doña Sofía, el director del FMI o Rothschild forman parte del club más poderoso del planeta.

En el Hotel Dolce de Sitges (Barcelona), del 3 al 6 de junio, se decide el destino del mundo. Rockefeller, Ackermann, Bernanke, la reina de Holanda, la Reina Doña Sofía, el director del FMI o Rothschild y otras 120 personas más del mismo nivel se reúnen en la ciudad catalana sin hacer publicidad del encuentro y como individuos particulares, que no representan a nadie. Es el Club Bilderberg. Durante tres días hablan de cómo va el mundo, sacan conclusiones y luego las distribuyen entre sus miembros. Es decir, entre los poderosos.

Es decir, que rigen el mundo. Daniel Estulin, un ruso afincado en Madrid después de haber viajado por casi todo el planeta, ha escrito «La historia definitiva del Club Bilderberg». Mientras busca unos cigarrillos para su mujer, cuenta que el fin último del Club Bilderberg, lo que le hace buscar el secretismo, es acabar con los Estados nación y hacer del planeta una empresa de la que sus miembros son sus dirigentes. El resto de la humanidad, sus esclavos. Dice Estulin que casi todo lo que sucede, desde los movimientos del precio del petróleo hasta las recesión que estamos viviendo había sido planteado ya en alguna reunión del Club Bilderberg. La literatura sobre el tema es escalofriante. Cristina Martín, autora de «El club Bilderberg, los amos del mundo», mantiene que la gripe A y la teoría de que el calentamiento global es por la acción del hombre nacieron en el club con el único fin de tener a la humanidad asustada.

«Eso es absurdo. Esa teoría de que Bilderberg es un Gobierno en la sombra es una tontería –cuenta un asistente español, que ha estado varias veces y que prefiere no decir su nombre–. Es una idea del príncipe Bernardo de Holanda tras la Segunda Guerra Mundial para poner en contacto el mundo europeo y el norteamericano. Quería hacer una serie de reuniones donde poderosos de ambos lados convivieran e hicieran contactos. Es verdad que son líderes de opinión, que se tratan temas actuales. Pero el fin es lograr la armonía entre continentes».
No es sencillo encontrar a alguien que describa cómo son las reuniones. No son muchos los invitados, y los que han ido alguna vez son reacios a contarlo. «Son encuentros para el debate y el diálogo, y poco más te puedo contar», asegura Ignacio Camuñas, que estuvo al principio de los 80. Cuando se pregunta sobre Bilderberg prefieren el silencio o el anonimato. Si hablan, no detallan las reuniones.

Por supuesto, no hay Prensa ni comunicados públicos. Es eso lo que le da el carácter misterioso. «Pero es que si después tus opiniones son reflejadas puede que no te expreses con libertad; o al ver que vas a salir en los medios, la vanidad hace que te comportes de un modo distinto o que se digan tonterías. Lo mejor es mantener las reuniones de una manera reservada», sigue contando uno de los asistentes hace años.

continua: http://www.larazon.es/noticia/8149-el-club-de-los-duenos-del-mundo