domingo, 24 de julio de 2011

Doble atentado en Noruega: desinformación, conspiración y masacre






Vía: Pijamasurf



Surgen las primeras teorías de la conspiración sobre el bombardeo en Oslo y el tiroteo en la isla de Utoya; la prensa describe al asesino Anders Behring Breivik como un fundamentalista cristiano con tintes neo nazis, miembro de una logia masónica y promotor de una cruzada anti-islámica reminiscente de los Caballeros Templarios

El bombardeo de un edificio gubernamental en Oslo y la atroz masacre en la isla Utoya, en el que murieron alrededor de 90 jóvenes noruegos ha generado una gran cantidad de información confusa sobre lo sucedido. Es muy pronto para formar conclusiones y sin embargo existe una anisedad mediática de explicar los hechos. Al mismo tiempo cada medio empieza a desplegar su propia agenda política, haciendo más difícil aún esclarecer lo sucedido y definir si el perpetrador de este doble atentado, Anders Behring Breivik actúo sólo, es parte de un grupo fundamentalista o es una marioneta dentro de un ataque de falsa bandera. Intentaremos ofrecer aquí una serie de perspectivas sobre lo sucedido, sin ofrecer respuestas y llegar a conclusiones.

Tan pronto ocurrió el bombardeo de las oficinas gubernamentales, que presumiblemente tenía como objetivo al primer ministro de Noruega, Jens Stoltenberg, medios estadounidenses, incluyendo el New York Times, vincularon en una sopechosa respuesta automática el ataque con terroristas islámicos relacionados a Al-Qaeda.

Apareció supuestamente en un foro islámico la atribución del ataque a un grupo ligado al Jihad y Al-Qaeda, según un post de Abu Suleiman al-Nasser, que vinculaba la autoría con este grupo como una represalia por el involucramiento de Noruega en Afganistan y en Libia, como miembro de la OTAN, y por las caricaturas del profeta Mohammed difundidas en Dinamarca y en Noruega. Diversos analistas para entonces ya analizaban las impliaciones de este nuevo ataque de terrorismo islámico.

Pero poco después el terrible ataque ocurrido en la isla Otoya, donde murieron cerca de 90 jóvenes, de entre 13 y 25 años, reunidos en un campamento de verano del Partido Laboral, y donde se esperaba la participación del Primer Ministro Jen Stoltenberg, cambió la versión de los hechos. La teoría replicada irresponsablemente –mostrando cómo se construye la narrativa del terror– sobre el complot islámico dejó su lugar al asesino solitario psicopata con tendencias neonazis.

Anders Behring Breivik, un hombre noruego, de raza nórdica, de 32 años aparentemente asesinó a más de 80 niños y jóvenes, vestido de policía, con un arma de fuego (aparentemente un rifle de mira telescópica), en lo que tiene que ser uno de los episodios más oscuros en cuanto a crueldad humana –cuesta imaginar la frialdad necesaria para disparar por más de 20 minutos a 80 personas (CNN tiene una brutal imagen del tiroteo en la que un niño ruega por su vida ante el asesino).

Se ha dado a conocer, por la cadena noruega TV2, que Breivik era parte de una logia masónica, y tenía formación militar; una imagen con su indumentaria masónica fue tomada de su perfil de Facebook. Es algo extraño que todo el contenido de su página fue posteado en los últimos días y todas sus fotos el 17 de julio; ninguna persona interactuaba con la información de Breivik en Facebook como si fuera un fantasma o un avatar.