
Eric Raynaud acaba de publicar 11-Septembre, les vérités interdites (Ediciones Jean-Paul Bertrand).
por Thierry Meyssan
Ocho años después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, el periodista Eric Raynaud publica un libro sobre el estado de la oposición a la versión gubernamental en Estados Unidos. Aunque las autoridades se aferran a su versión de los hechos, ningún experto se arriesga ya a apoyar los detalles de esta. Los medios de prensa francófonos, después de haberse tapado ojos y oídos durante todo este tiempo, han dado una buena acogida al libro de Raynaud. Su enfoque despolitizado permite, efectivamente, la reconstrucción de un consenso en el seno de la sociedad y colmar en cierta medida el abismo existente entre la prensa y el público.
Thierry Meyssan: Usted acaba de publicar 11-Septembre, les vérités cachées (Ediciones Jean-Paul Bertrand) [En español, 11 de septiembre, las verdades ocultas. Nota del Traductor.]. En este libro usted pasa en revista numerosos temas. Pero, ¿cuáles son, en su opinión, los elementos más importantes de que disponemos actualmente y que no se conocían hace 8 años?
Eric Raynaud: Un hecho esencial ha sido, a mi entender, la divulgación del informe de la comisión investigadora instaurada por la administración Bush-Cheney en el verano de 2004. Sus conclusiones eran tan inaceptables, en el plano intelectual, que han despertado la curiosidad de los pensadores, los científicos, los universitarios, los expertos, etc. Los rigurosos trabajos de estos últimos han dado como resultado que hoy, 8 años después de los hechos, están demostrados dos elementos fundamentales. El primero es que ningún avión de pasajeros se estrelló contra el Pentágono. El segundo es que los derrumbes de las torres gemelas [del World Trade Center] no se debieron a los impactos de los Boeing 767 ni a los incendios provocados por el combustible de estos. En realidad, la versión oficial sobre los dos hechos esenciales más espectaculares de aquel 11 de septiembre de 2001 está hoy descalificada.
