22/11/2009 - En el artículo publicado por la agencia independiente de noticias Mathaba se habla de la incómoda situación que están viviendo las autoridades sanitarias, investigadores y gobiernos por haber anunciado a bombo y platillo una catastrófica pandemia que iba a causar posiblemente millones de muertos. Algunos medios de comunicación están pasando a hacer preguntas incómodas y a acusar a investigadores de la industria médica y laboratorios de tratar de conseguir becas para la investigación y llenar los bolsillos de las compañías farmacéuticas. El periódico The Independent británico decía en sus titulares ¿Pandemia?¿Qué pandemia de gripe? El diario francés Le parisien decía “Gripe porcina: Por qué los franceses desconfían de la vacuna” y señalaba la diferencia entre el impacto previsto del virus H1N1 y lo mucho menos dramática que es la realidad.
Entre los argumentos contundentes que cita Mathaba están las intervenciones de la ministra de salud polaca Ewa Kopacz, con más de 20 años de experiencia como médico de familia y la monja benedictina catalana Teresa Forcades i Vila, que también ha ejercido la medicina y cuya denuncia ha llegado a muchos millones de personas en diferentes idiomas.
Como conclusión, la agencia independiente de noticias resume que esta debacle es un gran ejemplo de cómo los funcionarios de alto rango en materia de salud no comprenden verdaderamente los virus o cómo nuestro sistema inmunitario es capaz de defenderse de estas supuestas enfermedades mortales.
Otra razón para el escepticismo es el hecho de que las mismas personas que idean formas para inflar el recuento de los afectados por la enfermedad - por medio del cambio de sus definiciones y criterios, por ejemplo - están jugando al mismo juego con las vacunas.
Según las estimaciones del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades americano, se preveía que 90.000 personas murieran en los EE.UU. Solamente 3.900 personas fallecieron (y muy probablemente un gran porcentaje ni siquiera debió ser por gripe A) por lo que la vacuna podría ser beneficiosa. Pues bien, estaban equivocados en ambos casos.
En realidad, nuestra comprensión de cómo mantener nuestro sistema inmunitario saludable y de cómo nuestro cuerpo desarrolla una inmunidad real, debe estar por encima del falso consejo de las grandes farmacéuticas y de los organismos de salud, a los que éstas indebidamente (y a veces ilegalmente) influencian.


