martes, 19 de julio de 2011

Muere el periodista que alertó de los 'pinchazos' de Murdoch

Sean Hoare fue el informador que implicó al excolaborador de Cameron, Andy Coulson, en las prácticas ilegales 

Sean Hoare, que declaró a 'The New York Times' que el exdirector de Comunicación del Gobierno británico, Andy Coulson, ordenaba a sus redactores la intercepción de teléfonos cuando dirigía 'News of the World', fue encontrado muerto ayer en su domicilio de la ciudad de Watford, en circunstancias que la Policía no considera por el momento sospechosas.
Hoare trabajó con Coulson cuando ambos eran reporteros de otro periódico del mismo grupo mediático, el diario 'The Sun', y mantuvo una relación de buena amistad con quien llegaría a dirigir el dominical más popular en Reino Unido. Fue despedido por tener problemas de adicción al alcohol y a las drogas.
En una información publicada por el diario estadounidense en septiembre del 2010, Hoare, que repitió sus afirmaciones después a un programa de la británica BBC, recordaba que, cuando trabajaron juntos en 'The Sun', él había ofrecido a Coulson escuchar algunos mensajes robados en teléfonos interceptados, algo que constituía según el informador ahora fallecido una práctica habitual.
Cuando el futuro colaborador del primer ministro se hizo cargo de la dirección de 'News of the World', Hoare compartió con él las mismas prácticas y, en su conversación con los periodistas de 'The New York Times', afirmaba que «Coulson me animaba a hacerlo».
El exdirector de Comunicación del Gobierno británico siempre ha negado que conociese la intercepción de teléfonos durante la etapa en la que él dirigió el periódico del grupo Murdoch, y fue esa negativa, tras el encarcelamiento del corresponsal de la casa real, Clive Goodman, lo que llevó a Hoare a manifestar públicamente lo que conocía.
La Policía fue a su domicilio a las 10.40 horas de ayer tras recibir la petición de una persona que se declaró preocupada, y encontró el cadáver de Hoare, cuya muerte, según la nota oficial, se achaca a circunstancias aún no explicadas pero que no incitan por el momento a iniciar una investigación criminal.