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jueves, 12 de noviembre de 2009

Métodos de manipulación de los medios - Dándolo por hecho, por Michael Parenti

Frecuentemente, los medios de comunicación aceptan y asumen la misma política que debería ser críticamente examinada. Cuandoquiera que la Casa Blanca propone un aumento del gasto militar, el trato que se le da por los medios se limita a discutir si estamos haciendo lo necesario para mantener la superioridad militar americana en el mundo. Poca, si no alguna atención se les presta a aquellos que protestan enérgicamente contra el inmenso presupuesto militar. La mayoría de los entendidos y periodistas dan por hecho que debe de haber un despliegue de fuerzas militares americanas por todo el mundo, que éstas deben mantener su supremacía a cualquier precio y que para ello tienen que gastarse cientos de miles de millones de dólares cada año.

Esto mismo ocurre con los debates sobre la reforma de la Seguridad Social. Los medios asumen la más que dudosa afirmación de que hay un serio problema con ésta, que el programa será insolvente dentro de 20, 30 o 40 años y que por lo tanto necesita una drástica revisión en estos momentos. Los enemigos de la Seguridad Social han estado vaticinando su colapso financiero desde hace 30 años o más- aún cuando el programa ha estado generando un gran superávit que se ha acabado destinando a otras cosas. Con un pequeño aumento en el techo de las tasas se cubriría cualquier incremento de la demanda cuando los baby-boomers se empiecen a jubilar. Este punto se menciona muy poco.

La Seguridad Social es un programa de tres partes para las personas que: además de proveer de pensiones de jubilación, provee de seguros para huérfanos (hasta la edad de 18 años) en familias que han perdido a su sostén y también ofrece asistencia a personas con discapacidad en edades de pre-jubilación que se encuentran incapacitadas debido a daños físicos serios o enfermedades prolongadas.


Sin embargo, con la cobertura existente por parte de los medios de comunicación nunca lo sabríamos – y la mayoría de los americanos no lo saben.

Texto del libro "Contrary Notions", de Michael Parenti

viernes, 18 de septiembre de 2009

Métodos de manipulación de los medios - Etiquetado, por Michael Parenti

Como todos los propagandistas, la gente de los principales medios de comunicación trata de prefigurar nuestra percepción de un tema por medio de una etiqueta positiva o negativa, antes incluso de que algo sustancial se haya dicho del tema en cuestión. La función del etiquetado es la de adelantarse a la información con contenido y al análisis. Son algunas etiquetas: “estabilidad”, “firme liderazgo del presidente”, “dura defensa”, y “economía saneada”. Por supuesto, que no muchos americanos querrían inestabilidad, un flojo liderazgo presidencial, una defensa débil, y una economía enferma. La etiqueta define el tema sin tener que tratar con realidades particulares que podrían llevarnos a una conclusión diferente.

Algunas etiquetas negativas comunes son: “guerrillas izquierdistas”, “terroristas islámicos”, “teoría de la conspiración”, “bandas urbanas” , y “anti-americano” (esta última aplicada a gente tanto de dentro como de fuera de los EE.UU. que critica la política de la Casa Blanca). Estas etiquetas raramente son tratadas dentro de un contexto más amplio de relaciones y asuntos sociales. Algunas que seguramente los principales medios de comunicación no emplearán son: “poder de clases”, “lucha de clases”, “imperialismo de los EE.UU.”

Una de las más utilizadas por los políticos y repetida fervorosamente por periodistas y comentaristas de los medios es “reformas”, de la cual su significado es el contrario, siendo aplicada a cualquier política destinada a “deshacer” reformas populares que han sido conseguidas tras años de lucha. Así, la eliminación de la ayuda familiar es etiquetada de “reforma de la prestación social”. Reformas en la Europa del este – en Yugoslavia por ejemplo, significó el desmantelamiento de la economía pública, su privatización a precios tirados, con un aumento dramático del desempleo y del sufrimiento. “Reformas del FMI” es un eufemismo para el mismo tipo de recortes dañinos en todo el Tercer Mundo. Como alguien señaló una vez, las reformas no son la solución, sino el problema.

“Libre mercado” y “libre comercio” son en gran medida otras etiquetas que han quedado sin examinar por aquellos que las promocionan. Los críticos se han quejado de que el libre mercado y sus políticas, y el libre comercio minan a los productores locales, basándose éstas ampliamente en subvenciones estatales a multinacionales que destruyen los servicios del sector público, que crean unas diferencias más grandes entre las naciones ricas y pobres, y entre los pocos bien acomodados y los poco privilegiados de cada nación.

Argumentos tales son rara vez considerados por los principales medios. Una de las etiquetas negativas favorita es: “línea dura”. Cualquiera que se resiste a las reformas del libre mercado sea en Bielorrusia, Italia, Perú o Yugoslavia, es etiquetado de “seguidor de la línea dura”. Un artículo del New York Times usó “línea dura” y ”seguidor de la línea dura” once veces para describir a líderes serbios de Bosnia, que se oponían a los intentos de la OTAN apoyados por los EE.UU. de cerrar la estación de radio de los serbios de Bosnia de la “línea dura”. La estación era el único medio de expresión de toda Bosnia que ofrecía una perspectiva crítica a la intervención militar occidental y a los bombardeos de la OTAN. El silenciamiento de esta voz crítica restante fue descrita por el Times como “un paso adelante para dar lugar a un cubrimiento responsable de noticias”. Hacia el final del suceso se hizo mención a la aparente ironía de utilizar soldados extranjeros para silenciar retransmisiones con el objeto de fomentar la libertad de expresión. Las tropas de la OTAN que llevaron a cabo esta tarea fueron calificadas de “pacificadoras”.

No es ningún accidente que etiquetas como “línea dura” estén rara vez vinculadas a información precisa. La eficiencia de la etiqueta es que propaga una imagen indefinida pero evocadora que carece de un contenido específico y que puede obstruir la comprobación de las pruebas.
Texto del libro "Contrary Notions" (sigue "Dándolo por hecho")