sábado, 1 de enero de 2011

La Trama Cheney/Halliburton/KBR/Nigeria

Diario de Lagos, Nigeria en Inglés

26 de Diciembre de 2010

El reciente acuerdo alcanzado entre el Gobierno de Nigeria y la empresa petrolera estadounidense, Halliburton, puede que haya cerrado un capítulo sórdido de las puertas giratorias gobierno/corporación, de escándalos de corrupción que implicaban a las empresas multinacionales que operan en Nigeria. Pero, el asunto se ha planteado algunas preguntas preocupantes acerca de la ética empresarial y la postura anti-corrupción del Gobierno. En el fondo, la trama Halliburton define la “frontera” entre Nigeria y corporaciones como Halliburton, y establece precedencia en cuanto a la apertura y la transparencia de las agencias del gobierno para hacer frente a las actividades delictivas.



Halliburton, fundada por el ex vicepresidente de los EE.UU., Dick Cheney, en el último par de años ha acorralado jugosos contratos de valor de miles de millones de Dólares en Nigeria. Sin embargo, hay varias causas judiciales contra la empresa de acusaciones de soborno de altos funcionarios de Nigeria. Estas acusaciones abarcan desde la evasión de impuestos hasta los sobornos para facilitar las actividades empresariales. Algunos de los funcionarios nigerianos implicados en los escándalos de corrupción están actualmente en espera de juicio, ya que están siendo procesados por La Comisión para los Delitos Económicos y Financieros de Nigeria (EFCC).

Altos funcionarios de Halliburton hicieron sonar la alarma por su actividad cuestionable llevada a cabo en Nigeria, especialmente en su oferta para un contrato de la planta de gas natural por valor de 1,7 mil millones dólares que consiguió a través de su subsidiaria Kellog, Brown and Root (KBR). La indignación pública que generó en EE.UU. ha planteado serias dudas para los negocios en Nigeria. Esto hizo que el Gobierno de Nigeria presentara cargos de conspiración criminal en contra de Halliburton y algunos de sus altos funcionarios, incluyendo a Dick Cheney.

Fueron empleados métodos legales y diplomáticos. El Gobierno estableció un equipo de negociación que comprende del Fiscal General y el Ministro de Justicia, Mohammed Bello Adoke (SAN), Secretario de la EFCC, Emmanuel Akomaye, y un abogado, Roland Ewubare. El equipo de Halliburton fue dirigido por su CEO y presidente,. David Lesar.

Ambas partes se reunieron en Londres, Reino Unido, donde recientemente los detalles del acuerdo se acordaron y Halliburton, según los informes, acordó pagar al Gobierno Federal 20 mil millones en Dólares Nigerianos como "sanción penal". La empresa petrolera también habría garantizado que el gobierno de los Estados Unidos remitirá a Nigeria $132 millones actualmente congelados en bancos suizos. Esta cantidad debe ser facilitado a través del Tratado de Asistencia Legal Mutua (MLAT) entre los dos países, Nigeria y EE.UU..




En la superficie, el acuerdo entre el Gobierno Federal de Nigeria y Halliburton parece ser un trato justo. Pero todo el asunto deja cierto gusto amargo en la boca. Parece que el Gobierno Federal está más dispuesto a exigir responsabilidades a las entidades empresariales a la vez que ignora los nombres y responsabilidades de los empleados de la empresa que efectuaron los sobornos. La resolución de la trama Halliburton tiende a sugerir una manera inteligente de hacer dinero rápido, dejando sin castigo a los culpables.

Este método siempre conlleva sus propios inconvenientes como por ejemplo alentar a otros actos criminales en el futuro. El hecho de que el Gobierno Federal no logra detener a los delitos financieros domésticos no significa que debe pasar por alto los crímenes perpetrados por las empresas extranjeras o de su personal que opera en Nigeria. La resolución, lo que hace, es resuelve un soborno con otro soborno. Se trata de un sutil "vete y no peques más". Desde luego no pinta una buena imagen de Nigeria, sobre todo como somos de los más notorios en el índice de países corruptos el mundo.

Por lo tanto, condenamos enérgicamente este tipo de acuerdo por debajo de la mesa. Lo mismo ocurrió en la estafa de sobornos de Siemens, y esto es lo que fomenta la reputación de Nigeria como un país donde el dinero compra la justicia. Más importante aún, la trama Halliburton resta seriedad a las supuestas iniciativas del Gobierno contra la corrupción. En el fondo el resultado da lo mismo. Nadie se responsabiliza por nada, ni en gobierno ni empresa, doméstica o extranjera. Es condescendiente para las prácticas corruptas y fomenta la continua falta de ética para los negocios saludables.

Sólo un juicio minucioso y una convicción, si fuese posible, y alguien declarado culpable, hubiera obligado a Halliburton a cambiar sus formas corruptas de hacer negocios en Nigeria. Una posible suspensión de Halliburton en Nigeria durante unos cuantos de años y una fuerte multa habría sido la opción preferida.

Como mucho, podemos esperar, si Halliburton paga este nuevo soborno, esta vez un soborno legal, que el Gobierno sepa invertirlo prudentemente en nuestra economía.

Traducido por Greg Grisham
investigar11s.org
Haciendo lo que los periodista$ y ON€ españoles cobran por no hacer.

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1 comentario:

Diana dijo...

queremos saber si hay editores de El pais entre nuestros lectores . Hay algunos?